¡Mil Gracias!

abril 13, 2012

Harta de ser parte del séquito triste de los que se quejan y se quedan ahí, me propuse intentar hacer las cosas por las que me quejaba para ver si en efecto eran tan simples como las pensaba.

No se trata de un ajuste de cuentas ni de una cátedra de nada, es sólo ese afán carente de metáforas y estructuras que me llevan al lugar que pretendía que fuera cálido como mi primer casa uterina donde no me faltaba nada y sólo dependía del más grande amor de mi vida.

Tengo los zapatos que me gustan y los usos porque me gustan y me vienen cómodos, no porque los necesito para pertenecer a ningún grupo. Tengo las canciones que soñé y el camino que les toca lo cuidaré porque nunca fueron tan mías como lo son ahora. Reconstruyo los sueños rotos y los armo a mi antojo para formar figuras que se vean bien en la estantería de mi vida.

Sangro de contenta, muero de felicidad y vivo de agonía esperando el futuro incierto que me depara. Así son las cosas de la libertad. Así es despertar loca de remate por culpa de una ráfaga de cordura que me sometió al riesgo hermoso de lo incierto.

INDEPENDIENTE
… así me siento




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